¿Por qué nos atraen los artículos de lujo? en Tu look habla


Por Curra 


Quien esté libre de culpa que tire la primera piedra, porque no conozco a nadie- miento, tengo un cuñado que odia las marcas de lujo, pero posiblemente por idéntica razón que a los demás nos atraen – que no haya deseado alguna vez ser el afortunado poseedor de un artículo de lujo.


Supongo que en los albores de la moda, cuando la forma de vestir y el atuendo que llevaba cada uno, era un signo de la clase social de donde provenía, la adoración por los artículos de lujo tenía mucho que ver con el sentido de pertenencia y con ese aura especial que rodeaba a los privilegiados de la nobleza, diferenciándolos de la alta burguesía.



Supongo que cualquiera de las sirvientas de María Antonieta y no hablemos de las burguesas que la veían pasar en su carroza, se hubiera muerto de ganas de poder lucir alguno de sus maravillosos vestidos, por no hablar de sus joyas.

No se trataba de que no se las pudieran comprar. Posiblemente las mujeres de los grandes comerciantes tuvieran acceso a ellos, pero era algo exclusivo, un signo especial de una clase privilegiada


En la actualidad, el lujo se ha democratizado y determinados artículos están al alcance de buena parte de los bolsillos de las personas del mundo occidental.
Las bloggers de moda que son las modernas cenicientas, chicas normales en su mayoría que han logrado hacerse famosas sólo mostrando su forma de vestir, nos enseñan cada día bolsos y zapatos de firma, como ese oscuro  objeto de deseo.

Y los mayores ingresos de las casa de lujo no están en sus colecciones de ropa, prácticamente inaccesibles – salvo para sus 400 compradoras – sino en los artículos más normales.


Un perfume, una barra de labios, un esmalte de uñas….envueltos en imágenes de mujeres arrebatadoras que parecen tener el mundo a sus pies, son objeto de culto y despiertan en nosotros el deseo de sentirnos triunfadores, privilegiados, diferentes y únicos.


Ligne de maquillage, Dolce & Gabbana, make-up, Monica Lipstick

La mayoría de las veces aceptamos, casi como artículo de fe, que su mayor calidad justifica un precio que es el doble, el triple o incluso diez veces el de sus semejantes y no nos preguntamos más. 

Nos dejamos seducir por esa imagen publicitaria que en el fondo no deja de ser un recuerdo de lo que el lujo significaba en sus comienzos, e incluso en muchos casos nos enfadamos porque los asiáticos falsifican esas piezas y luego las venden en los mercadillos.



A ese respecto yo siempre recuerdo el excelente artículo que en su libro de Historia de la filosofía, escribió Luciano de Crescenzo y lo llamó el abogado Tanucci
Y me digo que no voy a ser ni una pizca mejor por tener un bolso de Louis Vuitton o usar el  “rouge” de Chanel.


Con todo, no soy del todo inmune a los cantos de sirena del lujo porque me muero por los perfumes buenos y por más que intento tragar con las réplicas, nunca me huelen igual. 

9 comentarios:

  1. ¡Qué maravilla Curra! Buscamos diferenciarnos. Connatural al ser humano.

    Gracias

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    1. Está claro que el afán por diferenciarnos y sentirnos mejores está ahí, pero no tengo nada claro que el llevar un artículo que cuesta diez veces lo que vale, nos aporte esa mejoría o esa distinción, realmente si no la tenemos nosotros difícilmente nos la otorgará algo que nos colguemos, pero el marketing es muy poderoso y logra obnubilar a la razón.
      Besos

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  2. Me ha encantado el artículo y hay mucho que hablar sobre el tema porque hay gente que hace cosas ridículas por llevar un artículo de lujo, aunque son bonitos y deseables tampoco hay que darle mayor importancia y pensar que vas a a ser una desgraciada sin ellos porque le ocurre a mucha gente, en cuanto a los perfumes, pues fíjate si fuera por mi la industria del perfume hubiera quebrado hace mucho, me gustan poquísimos y otros además de no gustarme, me molestan!!!!! no puedo evitarlo pero si tengo alguien a lado con Eau de Rochas me tengo que ir!!!!!! ja ja ja


    Besos


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    1. Reme, a mí me da mucho que pensar cada vez que veo un blog de una chica muy, muy jovencita y lleva bolsos, zapatos o sortijas de una marca de lujo. Me pregunto de donde habrá sacado el dinero para pagarlo y si trabaja, cuantos meses de sacrificio le supone ese complemento pagado a diez veces su valor.
      Con todo hay cosas de lujo, tan, pero tan bonitas que no me extraña que atraigan porque la belleza también tiene su precio.
      Y respecto a lo que dices de los perfumes, no eres la primera persona que conozco a la que le pasa. A mí me encantan, pero últimamente me decanto por los frescos y cítricos que son los que me dan ma´s sensación de naturalidad.
      Mil besos y mil gracias por tus comentarios. Eres un sol

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  3. Yo creo que a todos nos atrae el lujo por el simple echo de ser artículos exclusivos y poder poseerlos para sentirnos únicos. También he de decir que a veces no son tan exclusivos ni tan buenos como dicen para justificar ese precio tan eleveado, es la publicidad y el nombra de marca lo único que hace que el precio sea tan superior porque realmente la calidad no lo vale tanto. Recuerdo haber leído no hace poco en prensa una clienta que había interpuesto una demanda a Isabel Marant porque se le habían roto unos zapatos el mismo día de ponérselo para ir a un evento. Mi pregunta es: ¿pagamos calidad, marca o publicidad? Un beso.

    www.mivestidoazul.es

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    1. Lour...fundamentalmente pagamos marca...se paga el concepto lujo. Y esto además las marcas de lujo lo llevan muy a gala y lo tienen clarísimo. Pagamos la experiencia de poder mostrar un logo, un nombre...y unirlo al nuestro a nuestro existir diario...

      Gracias

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  4. Lour, yo creo que el lujo¡ cada vez se hace más caro y menos exclusivo. Deja más dinero vender cien bolsos a 1.500€ que vender cuatro a 3.000€. Se han bajado los precios en los artículos más accesibles para llegar a mucha más gente, pero la calidad no ha mejorado.
    Aún en los casos en que el producto es bueno, incluso muy bueno, su precio está varias veces por encima de su valor, pero un buen marketing.- y los productos de lujo suelen tenerlo- consigue hacernos creer que somos excepcionales, guapos, embriagadores, seductores, triunfadores y tremendamente atractivos. Nos hacen creer que pertenecemos a la élite y nos gusta sentirnos por encima.
    No deja de ser un engaño, nadie mejora un ápice por poseer uno o incluso muchos objetos de lujo, pero el hecho de que estén fuera del alcance de la mayoría nos hace desearlos y nos gastamos el dinero más para convencer a otros de lo que valemos, que para mejorar de verdad.
    Besos

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  5. Habrá quien busque calidad -aunque no siempre se cumpla, tal y como comenta Lour con el tema de los zapatos de Marant- y habrá quien busque aparentar, demostrar al otro lo que es, lo que tiene o lo que aspira a ser. No está mal soñar o desear aquello que nos venden como exclusivo o maravilloso, pero dentro de esa fascinación, habría que buscar un punto de equilibrio para no perder la cordura.
    Estupenda reflexión,

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    1. Rocío, tienes que perdonar, pero estuve fuera y sin internet y por eso no pude entrar al blog.
      Efectivamente a todos nos atraen las cosas especiales. Y no cabe duda de que los artículos de lujo suelen ser especialmente bonitos- aunque no en todos los casos- el problema está cuando justificamos pagar varias veces el valor de una cosa, sólo por el hecho de pertenecer a una marca determinada.
      Y en especial me preocupa cuando eso afecta a personas cuya capacidad adquisitiva dista de ser muy alta.
      Un abrazo

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