Storytelling: The blacklist en Tu look habla

Por Asun Mayor


Un hombre entra en la sede central del FBI y se dirige a la cabina blindada de recepción. Después de dar su nombre y confirmar que no tiene cita con la persona que va a ver y mientras la empleada entra sus datos en el registro de visitantes, se dirige al escudo inmenso en el centro del vestíbulo, deja el maletín, dobla con cuidado el abrigo y lo deja encima, se quita el sombrero, lo añade al conjunto, se arrodilla y cruza los brazos detrás de la cabeza. Las alarmas se disparan y, desde todos los ángulos, soldados armados apuntan a la cabeza del hombre que, impávido, espera el desarrollo de los acontecimientos.

Estamos, como muchos lectores habrán adivinado, en la primera escena de The Blacklist, la serie de Jon Bokenkamp producida por NBC, de estreno reciente en España. Si la menciono aquí es porque uno de los aspectos que han atraído al espectador, según los expertos de audiencia, ha sido la elegancia y el saber estar del protagonista. Y aquí es donde nos preguntamos por qué nos atraen estas facetas en alguien que por otra parte es un asesino sin escrúpulos, capaz de matar con la mayor sangre fría imaginable, y cuál es el mecanismo de nuestro cerebro  que detecta dichas facetas y nos lleva hacia ellas como clips atraídos por un imán.

Vamos primero a por la elegancia. La palabra se acuñó en la antigua Roma y procede del verbo "eligere", que significa escoger entre lo mejor. Según la RAE la elegancia es "la forma bella de expresar los pensamientos"  mientras que elegante significa "estar dotado de gracia, nobleza y sencillez"Podríamos decir que a nivel de inconsciente y con independencia de la moda, las tendencias artísticas de cada momento o las convenciones sociales, nuestro cerebro se ve atraído por aquello en lo que detecta armonía porque le produce placer. En nuestro protagonista, su persona, lo que se desprende del conjunto, rezuma armonía. No solo de estilo y colores, que también, sino porque es como si existiera un excipiente, hablando en términos farmacéuticos, que hace que el todo funcione. Es ese "no se sabe qué", que cuando no está se echa de menos y cuando está es muy difícil de definir. Es lo que conocemos por saber estar.

¿Como se define"saber estar"? Hace más de cien años Rudyard Kipling  lo definía así en uno de sus poemas más conocidos: "...si hablas con el pueblo y guardas tu virtud, si marchas junto a reyes,  con tu paso y tu luz..." (1). Aplicado a nuestros días podríamos decir que es "Saber comportarse de acuerdo al entorno en el que uno se encuentre, sin que ello suponga la pérdida de la propia personalidad". El protagonista de la serie trata con traficantes de droga, detectives, senadores y marchantes millonarios no solo sin perder la compostura, sino también - y esa es la clave del saber estar- como si cada uno de los diferentes ambientes fuesen ese en el que se mueve de manera habitual.

No es casualidad que en un mundo en el que la zafiedad alcanza niveles galácticos (¿hay alguien que no pueda citar sin necesidad de pensarlo a dos o tres millonarios conocidos por su vulgaridad y sus salidas de tono?) una serie gane audiencia por el porte y la elegancia de su protagonista, con el que afortunadamente, el espectador de a pie no tiene ningún punto en común. Ojalá sea la manera que tiene el inconsciente colectivo de identificar aquello que le gusta en una jungla de sinsentido.



(1) Rudyard Kipling. "If...". Reward and Fairies, Londres 1910.



4 comentarios:

  1. ¡Cuánta categoría! No he tenido oportunidad de ver la serie, pero ya tengo curiosidad de ver algún capítulo. Encantada con tu incorporación a este blog. Bienvenida!
    Rocío

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  2. Asun, totalmente de acuerdo.
    A pesar de que la elegancia parece algo trasnochado y denostado. Nos gusta verla, nos atrae y nos hace sentir bien.
    Una persona bien vestida y que sabe estar nos resulta agradable y parece que nos invita a confiar en ella.
    Su llok nos dice que es alguien a quien le importan las cosas bien hechas.
    El dato de que en la serie se trate de un asesino no deja de ser anecdótico, a pesar de su mente criminal hay un gusto perfeccionista que le hace cuidar cada detalle.
    Aunque en el ideario colectivo parezca primar el afán por convencernos de que el mal gusto es lo bueno, lo que destaca, lo que nos acaba gustando a pesar de esa manipulación clara en favor de la vulgaridad, siempre es el equilibrio y la belleza.
    Bienvenida a este rincón de la blogosfera

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  3. Me encanta blacklist... Y qué razón tienes en todo lo que dices

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  4. La elegancia es una buena herramienta para que no te descarten a la primera, poder mostrar tu personalidad, y que se queden contigo.

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