Tres generaciones y los "tenis"

Por Rosi Cañete *

Me hallo buscando en la memoria un cajón donde guardé los atuendos que solían ponerse mis abuelas. Entre vestidos de topitos “fresquitos” como solían llamarles y esos delantales con bolsillo gigante que albergaban absolutamente de todo. De todo incluye la pierna de la muñeca, la rueda del coche y esos grandes tesoros de la infancia. Pero hay una cosa que no consigo encontrar, las zapatillas de deporte. Creo que murieron sin ponerse unas en aquellos sufridos pies.


En la siguiente generación encontramos a mi madre. Hace décadas descubrió los “tenis” que comenzaron a usarse los días de romería en el pueblo. Es un hecho sin explicación.  Pero de unos años hacia hoy los “tenis” han desaparecido para dar certero paso a las zapatillas especiales para ir a andar por esos carriles que cruzan nuestra Sierra del Camorro y caminar de forma tan ligera que para correr solo necesita inclinar un poquito más la espalda. 

Esos pies recorren unos diez kilómetros diarios a sus cincuenta y tantos años porque hay que mantenerse joven y conservar la forma aunque esa forma sea más o menos redondeada. Esta actitud de disposición de todas nuestras madres es sinceramente plausible.

Y luego estoy yo que me crié conjuntando el chándal con los zapatos de diario varios años y ahora tengo la sección de deporte ocupando parte del armario, que aún no me pinto los labios para ir al gimnasio porque todavía pienso que para sudar me quedan ridículos pero curiosamente procuro ir acertada en la elección de mallas, camiseta y calcetines, un poquito de gomina y por supuesto las lentillas. 

Son pequeños gestos a los que te obliga la masa porque nunca irías a una fiesta sin arreglar pues allí hay más personas que en cualquier espectáculo así que… para el año que viene me pinto los labios, te lo aseguro.



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Foto: El palacio del Hierro, agencia de publicidad.


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Rosi Cañete es Técnico de Integración Social.






3 comentarios:

  1. Pues nada,siempre da gusto dar con personajes como tu que hacen de los recuerdos historias tan bonitas.Cuidate y ya veras como al la pintura de los labios ocupara su sitio cuando lr llegue su hora .Un saludo de un Cuavacho desde la lejania.

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    1. Muchas gracias Cuevacho por tu comentario. Siempre es agradable que los cercanos en la distancia nos sigamos la pista.

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